Viernes 21 / Teatre Ateneu / 21.30
22 euros / 27 euros
A estas alturas, todo el mundo conoce la leyenda de los Yardbirds, sino su música; la banda “graduó” a tres de les leyendas de la guitarra de Blues y Rock: Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page. Crearon el hard rock partiendo de los 12 compases del Blues, doblando los tiempos y saturando los amplificadores hasta el 10. En la escena de clubes de la Gran Bretaña, The Yardbirds, The Animals, The Rolling Stones eran los amos de la escena. The Yardbirds ampliaron las fronteras de la guitarra eléctrica, experimentando con feedback, sustain, y fuzztone. También acuñaron y popularizaron el término “rave-up”, una especie de jam caótica donde se tocaba con mucha fuerza sin parar, no como solistas, sino en grupo, hasta llegar al clímax al cabo de 20 o 30 minutos, un vibrante climax de decibelios y de pura energía, y después—volvían al tema para una vuelta más. The Yardbirds fueron el puente entre el R&B blanco de principios de los sesenta en Londres y el caldo de cultivo de la psicodelia predecesora del que más tarde sería el heavy metal en la década de los 70. Si, The Yardbirds marcaron el camino de la guitarra de Rock Guitar tal y como la conocemos hoy.
No pretendemos escribir un libro sobre The Yardbirds aquí; eso ya se ha hecho — tres veces. Simplemente, solo reiteraremos que the Yardbirds, a lo mejor más que cualquier otra banda, introdujo la pirotecnia de la guitarra en el rock & roll en los sesenta. Presentando a Clapton, Beck y Page al mundo, y dándoles mucho espacio creativo, la banda creó les bases no solo de Cream, The Jeff Beck Group y Led Zeppelin (el sobrenombre de los cuales originalmente era The New Yardbirds), sino virtualmente para cada banda de rock tocando con distorsión, feedback y un descarado virtuosismo en la guitarra eléctrica.
Ahora, este notable hito sería más que suficiente para que cualquier banda mirase atrás con nostalgia, pero esta banda todavía evoluciona con agresividad. Tres años después de ser introducidos en el Rock & Roll Hall of Fame en 1992, The Yardbirds se reagruparon, pero se mantuvieron en la retaguardia, poniéndose en forma y preparando nuevo material. Eso cambió con la aparición de su primer disco desde Little Games de 1967. El más sorprendente sobre este larga duración, Birdland (en el sello Favored Nations Records de Steve Vai), es que después de 35 años, el sonido sigue teniendo el sello y la electrificante marca de los the Yardbirds. Pero también es muy actual, es una nueva generación de valientes, guitar-hero’s como los White Stripes, the Hives, the Strokes y the Vines conectan con la revigorizada audiencia de Rock.
Entre los talentos de los miembros fundadores Dreja (guitarra rítmica, coros) y Jim McCarty (batería, coros) han pasado un montón de brillantísimos guitarristas.
La tradición de los The Yardbirds de trabajar con musicos de un talento y potencial extremos les ha llevado a ser los que pasen el testigo a una nueva generación de guitarristas.
Ben King, de veintiún años, nos ha dejado a todos parados en la banda por sus increíbles dotes naturales y su sentimiento hacia nuestra música. Ben será sin duda una futura estrella de la cual estamos orgullosos de haber descubierto y estamos entusiasmados de tenerle en nuestras filas.
Las primeras influencias musicales de Andy Mitchell eran los grandes guitarristas Jimi Hendrix y Jeff Beck, sus ídolos todavía.
Su personalidad musical refleja su amor por las bandas de Rock clásico de los sesenta y setenta como Led Zeppelin, The Who y Free, entrelazados con los clásicos del Soul de los setenta de los The Isley Brothers, Stevie Wonder, y la leyenda del Folk Joni Mitchell.
Como músicos en grabaciones, productor y músicos de sesión, ha trabajado con artistas como Loretta Heywood (Bomb The Bass) Nick Kershaw, Boo Hewerdine, Dave Dix (Black), Brian Eno y Damon Albarn.
David Smale es un magnífico bajista de nueva generación. Nos aporta tanta fuerza como imaginación, ambas cosas importantes, en nuestra sección rítmica.
Esta gran formación están muy bien acompañados en Birdland, que presenta a invitados especiales como algunos notables de las seis cuerdas como Brian May, Slash, Joe Satriani, Steve Lukather, Jeff "Skunk" Baxter, Vai y Jeff Beck, que vuelve para darse una vuelta con su antiguo chasis. Esta alineación de lujo, junto con la introducción del contemporáneo diestro Mayo, convierte en disco en una fiesta de amantes del Rock.
Para darse a conocer y abrirse a una nueva generación de amantes de la música, los miembros de la banda, por sugerencia de Vai, decidió regrabar 8 clásicos de los Yardbirds: "I'm Not Talking" (con Mayo a la guitarra principal), "The Nazz Are Blue" (presentando a Baxter), "For Your Love" (con Johnny Rzeznik de los The Goo Goo Dolls’ a la voz), "Train Kept a Rolling" (Satriani), "Shapes of Things" (Vai), "Over, Under, Sideways, Down" (Slash), "Mr. You're a Better Man Than I" (May) y "Happenings Ten Years Time Ago" (Lukather). "Algunos de los temas antiguos suenan increíblemente actualmente," dice Dreja, "y hoy día, con mejores equipos de sonido, entra directamente al siglo XXI perfectamente bien."
"Lo considero un gran honor que todos estos respetadísimos músicos hayan decidido venir a grabar," dice McCarty. "Pero de nuevo, the Yardbirds siempre han sido un punto de referencia para auténticos y expeditivos músicos, del pasado y del presente."
Estas reinterpretaciones están intercaladas con siete temas nuevos que perpetúan la tradición musical de los Yardbirds—"Crying Out for Love," "Please Don't Tell Me ’Bout the News," "Mr. Saboteur," "My Blind Life", "Mystery of Being," "Dream Within a Dream" y "An Original Man (A Song for Keith)" — mientras dan rienda suelta a todo el poder y la capacidad de la nueva banda.
Trabajar con el productor Ken Allardyce (Weezer, Fleetwood Mac, Green Day, Goo Goo Dolls), un renovado Scot que se enamoró de los The Yardbirds cuando los vio telonear a los The Beatles en 1964, la banda graba el disco en los Mothership Studios de Vai en Hollywood, con acabados realizados en unos estudios de Londres y en el estudio de Jeff Beck’s de su casa en Sussex.
"Realizar nuestro primer álbum en tantos años había sido un objetivo en los últimos años," dice Dreja. "Queríamos hacer nuestros temas originales y los nuevos pero con una producción moderna, mientra preservábamos la esencia de siempre. Para mí, no parece que hayamos estado fuera durante 35 años. Los Yardbirds siguen estando en la cresta de la ola, una banda potente, que conectan en este álbum."